Viernes 16 de marzo de 2012
Por José Rubinstein*
Esa imperceptible fuerza del mercado llamada competencia es el motor que nos impulsa a eficientar nuestra ocupación cotidiana.
El gobierno federal y el magisterio nacional firmaron la Alianza por la Calidad en la Educación —mayo de 2008—, comprometiéndose a equipar y rehabilitar planteles, establecer acciones de promoción de salud y prevención de enfermedades, así como la evaluación de los distintos actores del proceso educativo. Asimismo se signó el Acuerdo de Evaluación Universal —mayo 2011— que obliga a más de un millón 200 mil maestros a someterse a un proceso de evaluación cada tres años; en 2012 los maestros de primaria, en 2013 los de secundaria y en 2014 los de preescolar, educación inicial y especial, considerando que los resultados repercutirán en estímulos económicos.
El gremio magisterial —llámese SNTE o CNTE— identificado en su ignorancia, con siete reprobados de cada diez aspirantes, se opone rotundamente a proseguir con los exámenes de evaluación acordados. De conocer la vergüenza, máxime tratándose de los forjadores de la siguiente generación de mexicanos, cada maestro estaría aplicándose en las distintas materias que supuestamente debe enseñar a sus alumnos.
El primitivo interactuar de diversas secciones sindicales del magisterio, consiste en desquiciar la vida cotidiana de las distintas entidades en que se manifiestan. Apenas el mes pasado unos 40 mil maestros provenientes de Oaxaca, Michoacán, Chiapas y Guerrero, marcharon del Zócalo a Los Pinos reclamando la cancelación de los exámenes de evaluación a docentes. Lo cierto es que los aludidos mentores temen ser evaluados por burros, porque se saben incompetentes.
La presente semana, alrededor de 74 mil maestros de la alborotadora Sección 22 del SNTE efectuaron un paro de 72 horas en los casi 14 mil planteles educativos en Oaxaca, dejando sin clases a un millón 380 mil alumnos.
Ayer fue el turno de la CNTE, al menos 17 mil “maestros” ocuparon la Ciudad de México durante todo el día. Los millones de ciudadanos que aquí vivimos —sobrevivimos— nos vimos sumidos en el caos, pero qué más da ante los sacrosantos objetivos del abnegado magisterio.
Hoy viernes, las calles de nuestra ciudad son recorridas por la masiva movilización nacional promovida por el SNTE.
Según la SEP y el SNTE, las manifestaciones y paros de los maestros disidentes —CNTE— corresponden más a una agenda política propia del presente año electoral. Ya entendí, las únicas manifestaciones justificadas las realiza el SNTE.
El Gobierno del DF se declara incompetente para impedir las manifestaciones de maestros ya que se trata de un conflicto federal. A nosotros, ciudadanos, ¿nos convence dicho argumento? A quien corresponda: Ya es tiempo de reglamentar las marchas.
A propósito, el SNTE presiona a la SEP a entregarles el incremento salarial correspondiente a 2012 antes de que los señores educadores inicien sus vacaciones de Semana Santa. Mencionemos que la SEP asignó en 2011 casi dos mil millones de pesos al SNTE para profesores comisionados a labores sindicales y cargos públicos de elección popular.
Elba Esther Gordillo ha vendido caro a distintos gobiernos el incondicional voto de los afiliados a “su sindicato”, cuando es evidente que ni siquiera ha sido capaz de mantener en orden a sus huestes. ¿Usted cree que la educación en México avanzará con el liderazgo de la maestra Gordillo? Yo tampoco.
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