sábado, 11 de febrero de 2012

CARTA A ELBA

Maestra Elba Esther Gordillo Morales
Presidenta Nacional del SNTE

Aunque fechada el día 22 de agosto de 2011, yo recibí su carta el 20 de septiembre. Me gustaría creer que su contenido, expresa genuinamente su reconocimiento a mi labor como docente frente a grupo. Pero no tengo necesidad de engañarme, y créame cuando le escribo,  que hasta me incomoda un poco pensar que Ud. crea eso.

Sé que su repentino agradecimiento y admiración hacia mi labor se inscribe en su interés de hacerse presente de manera cotidiana en nuestros menesteres. Le aseguro que no necesita eso. Nosotros, los maestros de a pie, los de banquillo, los maestros comunes, aquellos que no conoces y nunca conocerás, aquellos que solo significan una cuota quincenal sobre la cual fincaste gran parte de tu actual poder, esos maestros del cual formo parte, tenemos una idea muy clara de ti. Te aseguro que no querrías saberlo. Pero ya que me escribiste… te contesto.

Primero que es inconstitucional que un sindicato como éste sea presidido por una presidencia vitalicia. Esto va contra todo sentido común acerca de la democracia. Y tú, con un grupo muy bien armado de palafraneros lograste hacerte nombrar presidenta vitalicia. Por supuesto que se que tienes tus argumentos, pero créeme, da flojera  discutirlos. Tú tienes el poder, no yo.

Segundo que estás llevando a cabo una reforma educativa en el marco de un acuerdo llamado Alianza por la Calidad Educativa. La verdad nunca me pediste mi parecer. Si, ya sé que puedes decir que fue parte de los resolutivos de los congresos educativos que organizaste, pero si estamos escribiéndonos no es para seguir simulando, sino para decirnos lo que es. Así que tú sabes perfectamente que ese discurso solo es válido para los medios, no para nosotros que sabemos como se arman esos congresos. A menos que pienses que yo, docente sencillo, dedicado a  mis labores sin más afán que cumplir con mi trabajo cotidiano, sea tan ingenuo  que no sepa que en esos congresos todas las resoluciones ya están tomadas de antemano. Te diré. He ido a varias y siempre es lo mismo.

Tercero  que los nuevos lineamientos de Carrera Magisterial y la Evaluación universal ponen las bases para liquidar la antigüedad y la plaza base y empujan al docente a la inseguridad, porque piensas que con la inseguridad laboral serán mejores maestros. Nada más falso, En realidad no te importa la mejora educativa, sino las formas de control de los más de un millón de compañeros  trabajadores de la educación. Pero la intención es más profunda y a largo plazo. Con eso sientas las bases para un cuestionamiento parcial de la educación pública para abrir con mayor soltura las puertas de la privatización. Tú dices que no, pero los datos no resisten el más mínimo análisis. No olvides que porque no nos oyes  y a veces no hablemos, no quiere decir que no pensamos.

Sé que una de tus intenciones con esta carta es hacer que sienta que estamos juntos en la tarea de construir una sociedad más próspera. Te aseguro que no sé si sentir ternura o coraje, de lo que sí estoy seguro es que no estamos juntos. Tú estás allá arriba ofreciéndole  a la clase política el poder que fincaste con nuestras cuotas, yo estoy en una escuela dando clases enseñando historia; tú estás en reuniones con gobernadores y presidentes y diputados poniéndote de acuerdo en cómo conservar tu poder de decisión en este México caótico, yo estoy en reuniones colegiadas con mis compañeros discutiendo cómo podemos ayudar a Pedrito o a Juanito o a Lupita; tú estás firmando acuerdos que me quitan mis derechos laborales como la antigüedad y la plaza base, yo estoy en reuniones sindicales escuchando como tus representantes locales hacen malabares linguisticos para disfrazar, ocultar o mitigar estos atropellos. No, no estamos juntos, no estamos en la misma trinchera. No tenemos por qué engañarnos. Tú te atiendes tus problemas médicos en el país del norte, o pagarte curanderos exóticos en Africa, yo me atiendo en el ISSSTE que saqueaste con tu amigo Yunes; tú vacacionas en Europa, yo apenas puedo ir a los ríos de mis pueblos de este que es mi país, y que te aseguro que tú no conoces; tú viajas en avión, en carros de lujo o en yates, yo viajo en bicicleta, en camión de segunda clase o a veces en auto, que todavía estoy pagando; tú tienes residencias, aquí y allá, yo apenas una casa que debo pagar durante 20 años  No estamos juntos. Y entiendo tu intención. ¿Acaso puedo esperar más de alguien que quiere seguir siendo presidenta vitalicia y regentear los millones de pesos mensuales que recibes de nuestras cuotas sindicales?

Yo trabajo para enseñar a leer, escribir y pensar, tu trabajas para mantener tu poder y lugar en la clase política de México; yo trabajo para que mis alumnos sean personas de bien, tu trabajas para colocar en puestos a tus familiares y amigos. ¿Crees que miento?, ¿quieres nombres?.. Yo trabajo para ayudar a generar un ciudadano informado y por eso, a veces, me tachan de revoltoso o disidente. No lo soy. Sólo hago mi trabajo, mientras tú haces el tuyo, el conservar y aplicar las políticas del estado bajo el discurso del cambio.

Presidenta Elba Esther, no tenemos porque fingir que estamos del mismo lado, pero agradezco tu carta, me da la oportunidad de responderte y decirte que nos daría mucho gusto que te fueras a descansar con todos tus amigos dentro y fuera del sindicato y permitieras organizarnos para elegir a nuevos y menos cínicos representantes. Cómo sé que esto no va a pasar y que además es poco probable que conozcas esta carta, entonces sólo espero que pronto seamos más trabajadores de la educación quienes tengamos la fuerza y la valentía suficientes para jubilarte.

Por último, quiero decir que sé que sólo eres un producto más de la política surrealista mexicana y que cuando ya no les sirvas, también te echarán como lo hicieron con Jonguitud Barrios ¿recuerdas?.  Sé que haces todo lo posible para evitarlo y mantenerte vigente y esta carta que me envías es parte de ello. Los dos lo sabemos, y lo entiendo, pero me incomoda que pienses que ambos estamos en el mismo lado. No tiene caso engañarnos, los dos sabemos que no. Por eso me permito decirte, por favor, no me escribas, a menos que me informes donde están mis cuotas sindicales que desde 1989 a la fecha has cobrado, o que dejes de estorbar ya, al desarrollo democrático de nuestro sindicato.

Septiembre de 2011.

Lázaro Uc Mas


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