A LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN
Los nuevos lineamientos de carrera magisterial y la evaluación universal a docentes acordados por Elba Esther Gordillo con el Gobierno de Calderón apenas este mayo de 2011, muestran con mayor claridad el rumbo que le imprimen a la educación del país.
1.- El nuevo esquema de evaluación de Carrera Magisterial centrado en los alumnos (50 puntos), supone que los mejores docentes logran altos puntajes en sus alumnos. Todos sabemos que esta relación no es automática. El mismo OCDE reconoce que en el caso de algunos países incluido México, la influencia de las variables del contexto es altísima, y el impacto de la labor del maestro aquí es particularmente difícil. Todos sabemos que existen miles de maestros que dan atención a los niños que pertenecen a esos 60 millones de pobres que este sistema desigual ha producido. 60 millones que primero están pensando como resolver la comida de cada día, el vestido, la renta, los subsecuentes pleitos conyugales e interfamiliares antes, que la escuela. Y estos maestros están ahí para ayudarlos y tendrán que competir con otros docentes que atienden a los 19 millones de mexicanos de la clase media que al tener resuelto en buena medida las cuestiones básicas, pueden tener un papel importante de apoyo a la escuela. De los otros 20 millones de mexicanos ni hablamos. Son los que van a la escuela privada nacional y extranjera.
2.- Ahora Si es cierto. Aquel docente que no obtenga el mínimo de 70 puntos tendrá una oportunidad. Si vuelve a tener menos de 70 puntos. Será bajado al nivel inmediato inferior. Y así sucesivamente. ¿Y aquél que llegue o está en el nivel A, o en el inicial?. Para eso está el examen universal. No lo dice claramente pero, ¿acaso no se puede deducir?. El que está en el nivel A, sencillamente baja al nivel inicial y después fuera del sistema educativo. A algunos les cuesta trabajo creerlo, pero la deducción es más que simple. La idea es sencilla. Con los resultados del primer año en la aplicación de los dos acuerdos, se tienen las bases para continuar con la corriente de opinión en los medios culpando a los maestros de la baja calidad educativa. Con esta idea instalada, fácilmente pueden anunciar el siguiente paso: un acuerdo para que todo aquel docente que no cumpla con los mínimos sencillamente sea retirado de sus funciones como docente.
Por estas vías se agudiza la competición entre los docentes, pensando que así lucharán por ser mejores docentes, y se expulsarán a otros a docentes aduciendo su baja preparación para ejercer, ninguna de las dos cosas serán ciertas por las cuestiones contextuales. De modo que los argumentos básicos de los acuerdos resultan falsos y falaces. Por estas vías NUNCA sabrán quienes son los mejores docentes por lo que no los lograrán premiar; no se elevará la calidad educativa porque la competición llevará a nuevas formas de simulación y corrupción, sólo recuérdese que en el año 2010 se ventilo a nivel nacional la corrupción generada por la venta anticipada de la claves de la prueba ENLACE. Entonces ¿Cuales son las verdaderas razones?
Las verdaderas razones son como esos secretos a voces, todos lo saben pero nadie lo dice, en este caso, los acepta. Las verdaderas razones se asientan en un proceso largo que inicio desde 1994 o tal vez antes, cuyo objetivo final es la privatización de la educación pública que en la lógica de los neoliberales es la clave esencial para elevar la calidad de la educación. Los sucesos recientes de Chile deberían decirles que no es así, pero ya sabemos que no entienden. Así que los recientes acuerdos son sólo un eslabón dentro de esta lógica neoliberal de elevar la calidad de la educación a través de su privatización. Y cada ciclo escolar avanzan un poco más. Estos acuerdos son la base para debilitar la plaza base y sobre todo, continuar culpando al docente de la baja calidad y en general generar corrientes de opinión social para debilitar a la escuela pública. Paso necesario para después, ahora sí, la escuela privada.
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